La Selección femenina se consagró campeona del mundo por primera vez tras vencer a Dinamarca en la final, mientras que el equipo masculino superó al local Croacia y alcanzó un histórico tercer puesto.
Argentina vivió una jornada inolvidable en el Mundial de Beach Handball que se disputó en Zagreb, Croacia. En una doble definición con sello albiceleste, el seleccionado femenino conquistó la medalla de oro y el masculino se subió al podio con un bronce histórico, ratificando el crecimiento de una disciplina que sigue ganando protagonismo a nivel internacional.
Las Kamikazes, dirigidas por Leticia Brunati, derrotaron a Dinamarca por 2-1 en una final que tuvo todos los condimentos. Argentina ganó el primer set con autoridad por 20-14, sufrió la reacción danesa en el segundo parcial, que terminó 27-14, y volvió a imponer su carácter en los shoot-out para quedarse con la definición por 6-2. Con este resultado, el seleccionado femenino logró su primer título mundial y coronó un proceso que ya venía de grandes actuaciones internacionales.
La alegría también llegó por el lado masculino. El equipo conducido por Sebastián Ferraro venció a Croacia, anfitrión y bicampeón mundial, en otro partido cargado de tensión. Tras perder el primer set por 17-16, Argentina reaccionó, ganó el segundo por 18-16 y resolvió el encuentro en los shoot-out por 9-8. De esta manera, el seleccionado masculino consiguió la primera medalla mundialista de su historia.
Además de las medallas, Argentina tuvo presencia destacada en los premios individuales del certamen. Zoe Turnes fue elegida como la jugadora más valiosa del torneo, Alma Molina recibió el reconocimiento como mejor defensora, mientras que en la rama masculina Nahuel Baptista y Lucas Coronel también integraron el equipo ideal. Una actuación completa para el beach handball argentino, que cerró el Mundial de Croacia con una página dorada y otra de bronce en su historia.