En diálogo con "El Ojo Deportivo", la cordobesa que viste la malla de campeona nacional analizó su presente tras el Panamericano de Chile y sus objetivos en la carrera más importante del país.
El rugir de los tubos en Santa Lucía tiene una protagonista que acapara todas las miradas: Jennifer Francone. La actual Campeona Argentina de Ruta está en San Juan para disputar la 2° edición de la Vuelta de Damas y, antes de subirse a la bicicleta para el Prólogo, compartió sus sensaciones sobre lo que significa competir en la "Capital del Ciclismo".
🇨🇱 El roce internacional como base
Francone viene de realizar una gran actuación en el Panamericano de Pista en Chile, donde obtuvo un meritorio 5° puesto, quedando a un paso del podio. "Estoy buscando experiencia a nivel internacional; es muy distinto al nivel de Argentina. Me faltó un poquito de 'cancha' en la pista para el bronce, pero fue mi primera vez corriendo en pelotón y el balance es muy positivo", confesó la atleta.
🏁 Objetivos en San Juan
Con la experiencia de haber corrido la primera edición, Jenni llega con el equipo afilado y una preparación física envidiable:
Expectativas: "Vengo apostando todo, muy bien preparada. Intentaré dar lo mejor por el equipo y hacer un buen papel en la competencia más importante del país".
- El desafío: Para Francone, San Juan es la plataforma ideal para medir fuerzas antes de sus próximos grandes retos.
📅 Un 2026 cargado de gloria
La agenda de la campeona no da respiro. Tras la Vuelta a San Juan, sus metas son claras:
- Panamericanos de Ruta.
- Campeonato Argentino: Donde tendrá la difícil misión de defender el título.
- Juegos Sudamericanos: El gran objetivo de fin de año, que además se disputarán en nuestro país.
💡 El Análisis:
Tener a Francone en el pelotón es un espejo para todas las ciclistas jóvenes de San Juan. Su relato sobre la diferencia de nivel internacional y la necesidad de "roce" es una lección de profesionalismo. Es, sin dudas, una de las candidatas a pelear la clasificación general y su presencia en el Prólogo de hoy le da un tinte de jerarquía absoluta a la Vuelta.