El ciclista sanjuanino se prepara para el Campeonato Mundial UCI en Ruanda, con el foco puesto en la contrarreloj. Tras el golpe de los Panamericanos Junior, se apoya en su entorno para seguir creciendo.
Mateo Kalejman tiene 19 años, pero habla como alguien que entendió hace tiempo el valor de la disciplina. Es uno de los jóvenes talentos del ciclismo argentino, y su nombre volvió a sonar fuerte luego de una destacada actuación en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, donde se impuso con autoridad en la contrarreloj y una polémica descalificación lo dejó sin podio.
“Yo sé que gané de manera legítima, el corredor colombiano lo sabe y todo el mundo lo sabe, porque fue así. Era una carrera en la que había puesto muchas fichas, era importante porque daba puntos UCI y clasificación directa al Panamericano élite” afirmó Mateo. La razón fue técnica: el ángulo del asiento de su bicicleta no cumplía con la tolerancia exigida por reglamento.
Sin embargo, lejos de frenar su marcha, el sanjuanino transformó la bronca en combustible: “Sé lo que valgo, sé lo que hice y sé que gané. Eso no me lo puede sacar nadie, ni siquiera una descalificación injusta. No me puedo estancar. Tengo una temporada por delante y un Mundial que es mi objetivo principal. Estoy entrenando alrededor de 30 horas semanales más gimnasio. Son como 35 horas en total”.
Rumbo a Ruanda: objetivo Mundial
La próxima gran cita de Kalejman es el Campeonato Mundial de Ruta, que se correrá el 22 de septiembre en Ruanda, a más de 1.600 metros sobre el nivel del mar. “Estoy todavía a un 80% de mi potencial. Tengo bastante por mejorar de acá al Mundial y voy a llegar a mi 100%” afirmó.
Su plan es llegar con anticipación al país africano para realizar un campamento de adaptación a la altitud y aclimatarse a las condiciones de la prueba. “Se corre a 1.600 metros sobre el nivel del mar, así que eso también va a afectar. Es importante adaptarse. Por eso, voy a hacer un campamento de altura. Lo ideal es dormir arriba y entrenar abajo para que el cuerpo se adapte” explicó.
Un especialista con ambición clara
Mateo tiene claro cuál es su identidad sobre la bicicleta: “Soy especialista en contrarreloj. Me gusta porque depende solo de mí. No hay excusas”.
Aunque pasó por el MTB y la ruta, decidió especializarse en una disciplina que requiere tanto potencia como precisión. “La contrarreloj te exprime al 150%. Son 45 minutos a todo lo que te da el cuerpo, sin margen de error”.
Tuvo pasos por Europa —España y Portugal— pero prefiere ir paso a paso: “En Europa el nivel es abismal. Son más profesionales en todo: bicis, buses, alimentación, estructura. Decidí no volver a España porque desde ahí es muy difícil pasar a un equipo World Tour. Desde Italia es más viable, y tuve oferta para correr el Giro, pero no se liberó el cupo en el equipo. Igual, estoy para firmar para 2026”.
El motor invisible: familia, equipo y raíces
Más allá del rendimiento, Mateo destaca la importancia de su entorno: “Tengo un círculo muy chico. No soy de tener muchas amistades. Me apoyo mucho en ellos: mi mamá, mi familia, mis hermanos, mi novia y algunos amigos”.
Mencionó el trabajo psicológico que significa un deporte tan exigente, y comentó que “siempre tengo un psicólogo con el cual trabajo. No hablo mucho, gracias a Dios, pero está por cualquier situación que vos decís, bueno, hoy no me siento de la mejor manera”.
Sobre el cierre, lanza una frase con fuerza: “El ciclismo me enseñó a perder, a caerme, a volver a empezar. La vida te pondrá obstáculos, pero los límites te los pones vos. Yo ya pasé por muchos golpes, pero sigo”.
Lo que viene
La agenda inmediata de Kalejman incluye semanas intensas de entrenamiento, una posible concentración a altura, y la gran ilusión de llegar al Mundial en su mejor versión. También dejó entrever que hay conversaciones avanzadas con un equipo profesional, aunque no quiso adelantar más: “Estoy preparándome muy bien, estoy muy enfocado para intentar dejar al país lo más alto”.